lunes, 5 de febrero de 2018

“CÓMO ENSEÑAR A NUESTROS HIJOS A SABER PERDER”

Este artículo de José Luis Jarque nos describe claramente una situación bastante frecuente en las familias. Este pedagogo nos expone en qué consiste la situación, las consecuencias que suele implicar y sobre todo, nos ofrece algunos consejos para abordar este comportamiento desde la familia.
En qué consiste el problema
Cuando un padre dice que mi hijo no sabe perder, suele señalar que su hijo se siente muy frustrado cuando pierde, normalmente en el contexto de un juego o deporte.

Se siente frustrado, sufre de manera desmedida, abandonan el juego antes de terminar o incluso, lloran, se enfadan o llegan a encolerizarse.

En otros casos, encajan de tal manera el hecho de perder que lo que suele provocar es que abandonen la dedicación a esos juegos o deportes.
Consecuencias de no saber perder
Las consecuencias pueden ser varias. La más importante es que no se supera la falta de tolerancia a la frustración, pero también se pierde la oportunidad de aprender de las propias derrotas, se pierde afán de superación y deportividad.
Importancia de saber perder
Tan importante como saber ganar, es saber perder, porque ganar y perder son las dos caras de la misma moneda del juego, del deporte… o de la vida misma.

Hay que enseñar a ganar… y hay que enseñar a perder.
Cómo enseñar a saber perder
A continuación presento algunas orientaciones y consejos para que, de manera progresiva, enseñéis a vuestros hijos a saber perder.
1. Tolerar la frustración
Afirmar que mi hijo no sabe perder implica en el fondo, que mi hijo no es capaz de tolerar la frustración. Perder es frustrante, pero perder en un juego o en un deporte es una frustración que se debería llegar a tolerar.

Lo primero es enseñar a tolerar frustraciones y en el juego es una buena oportunidad. La opción no es evitar las frustraciones, sino dejar que las “sufran” y el propio niño sea capaz de “digerir” ese sentimiento negativo.

Porque desgraciadamente la frustración forma parte de la dinámica humana y tolerarlas y afrontarlas, forma parte del afrontamiento de la vida.

No es una buena actitud aprender a abandonar ante la primera desilusión o dificultad.
2. Evitar la derrota continuada

Lo que sí habrá que evitar, especialmente en los juegos, es que pierda constantemente. Perder y no tener casi nunca la opción de ganar, provoca desmotivación.

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