lunes, 27 de noviembre de 2017

La falta de sueño es un problema que va en aumento entre los niños y adolescentes que influye en el rendimiento académico y el cumplimiento escolar según un análisis realizado por la Universidad de Boston.

Los autores del estudio relacionan la falta de sueño con la sobreutilización por el uso de móviles, tabletas y otras pantallas hasta altas horas de la noche en el dormitorio por parte de los jóvenes. 

Los países más desarrollados y con niveles altos en cuanto a calidad de su sistema educativo presentan las tasas más altas de estudiantes que no duermen suficientes horas, como Nueva Zelanda, Australia, Inglaterra, Francia, Finlandia. Pero es Estados Unidos quien encabeza el ranking ya que el 73 % de los niños de entre 9 y 10 años y el 80 % de entre 13 y 14 años tienen malos hábitos de sueño.

Según el estudio, la falta de sueño repercute tan negativamente en las aulas que hasta algunos sistemas educativos se están viendo obligados a disminuir su carga de trabajo y dificultad.

Los resultados de esta investigación determinan que los niños que duermen más horas muestran un mejor rendimiento en matemáticas, ciencias y lectura. También afirman que se da la misma correlación con los niños que tienen buena nutrición.

Ante la pregunta de partida que se hacen en el estudio, ¿Por qué no duermen?, concluyen que el uso de Smartphone, tabletas y ordenadores en las habitaciones de los niños tiende a prolongarse hasta altas horas de la noche y que la luz de las pantallas, a menudo demasiado cercanas a la cara, interrumpe el escenario natural para el sueño ya que la luz manda un mensaje al cerebro de que debemos permanecer despiertos(Karrie Ftizpatrick, de la Northwestern University en Illinois).

La falta de sueño tiene un efecto contraproducente en el aprendizaje de los niños, así como en la capacidad de memorizar y en el rendimiento académico. Varias investigaciones sobre los desórdenes en el sueño y las funciones del cerebro evidencian la importancia de dormir suficientes horas para la consolidación de la información y la memoria.

También determinan que la falta de sueño predispone a los estudiantes a tener menos capacidad de gestión emocional y de concentración y hace que estén físicamente más cansados..

Para la tranquilidad de los padres, Fitzpatrick asegura que la situación puede revertirse simplemente implantando unos buenos hábitos de sueño. Durmiendo las horas necesarias, niños y adolescentes volverán a los niveles normales de aprendizaje.

Como sabemos que muchos padres sufren los trastornos del sueño de sus hijos y se preguntan qué deben hacer para asegurar que sus hijos duerman correctamente, sugerimos e invitamos a que vean el video en http://faros.hsjdbcn.org/es/video/como-instaurar-habitos-sueno-edad-infantil en el que el Dr. Òscar Sans, neurofisiólogo especialista en sueño y coordinador de la Unidad del Sueño del Hospital Sant Joan de Déu nos ofrece consejos sobre cómo instaurar hábitos para dormir bien y explica cómo la implementación de una rutina del sueño, y las condiciones de la habitación (temperatura, luminosidad, ropa de cama, pijama, etc.) influyen directamente con la instauración de unos buenos hábitos de sueño.

Asimismo responde otras preguntas muy frecuentes entre los padres, por ejemplo qué hábitos deben seguirse respecto las siestas, qué hacer si hemos implementado unas rutinas de sueño pero aún así el niño se despierta por la noche, o cómo detectar los principales trastornos de sueño como la apnea de sueño, el reflujo gastroesofágico o los terrores nocturnos.

Para finalizar tomamos prestados algunos consejos o sugerencias para desarrollar patrones de sueño saludables que Valentín Fuster recoge en el libro 'Monstruos supersanos:

Seguir la rutina de ciertas acciones de manera repetida para que sean previsibles para el niño: tomar un baño, ponerse el pijama y zapatillas, lavarse los dientes, hacer pis, leer un cuento... proporcionarán al niño sensación de comodidad y seguridad.

La voz de los padres es una buena herramienta para disponer a los niños al sueño: una canción, una oración, un historia repetida todos los días puede tener un efecto calmante.

A los niños les encanta que un adulto le cuente un cuento en voz alta. Además de relajarle y sentirse acompañado, potencia el gusto por los libros y la lectura.

Todos los padres deberían dedicar algo de tiempo a hablar con sus hijos antes de acostarse. El día del niño está lleno de nuevas experiencias que estará ansioso por compartir aunque, según la edad, tengamos que preguntarle.

En el momento de acostarse deben evitarse todas las distracciones en la habitación: el ruido y la luz dificultan el sueño. Para los niños a los que no les guste la oscuridad completa podemos dejarle encendida una luz nocturna de baja intensidad.

La cama debe ser acogedora, las mantas no deben ser muy pesadas y las sábanas no deben estar demasiado ajustadas. Un besito... buenas noches y felices sueños

Sin más, y esperando que os haya resultado sugerente, desearos felices sueños.



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