martes, 26 de enero de 2016


CLAVES INFALIBLES PARA SUPERAR UN ENFADO CON TU HIJO/A


¿Sientes que cada vez que tu hijo/a se enfada no sabes cómo reaccionar? ¿ Acabas contagiada/o de ese enfado?. Te damos las claves para superar el enfado con tu hijo/a.
  1. No le atosigues. No te obsesiones por saber a toda costa que le pasa, olvidando que él/ella necesita un momento para recomponer su mundo. En el caso de los adolescentes y de algunos niños lo demuestran encerrándose en su cuarto. Cuando nos permiten entrar en ese cuarto, no es para contestar a interrogatorios, a veces es por simplemente necesitan saber que hay una persona a su lado en silencio, esperando el momento en que puedas hablar.
  2. Busca la razón del enfado y ¡escúchale!. Seguramente tú eres más de ir al grano y eso de que de vueltas sobre un tema y no acabe de contarte porqué se ha enfadado te moleste o puede que no sea muy hablador. Normalmente, en la etapa adolescente eso es algo muy común.
  3. Empatiza y transmítele tu comprensión. Cuando parece que por fin se ha lanzado a contarnos que pasa… Aparece la cara de juez: “eso es una tontería”, “anda, ya paso, no pienses en ello, no es para tanto” “¡Cómo permites que te hagan eso!”. Olvida reproches, exageraciones, discursos o indignaciones. Es su momento y probablemente sólo necesita saber que no es un “bicho raro” y que entiendes que se enfade. En pocas palabras, sólo busca que conectes con él/ella y cómo dice la canción, lo demás esta de más.
  4. Ten un tono conciliador y rompe con el círculo del enfado. ¿Nunca te ha pasado que intentando ayudarle y has acabado enfadándote tú?

miércoles, 20 de enero de 2016

  • Cuando yo tenía tu edad me iba muy bien en la escuela
Desde el nacimiento, y hasta los 6 años, papá y mamá son prácticamente dioses para el niño: ellos lo saben todo y todo lo pueden. Son los padres quienes enseñan al niño a relacionarse con él mismo y con el mundo que lo rodea. Los niños intentan demostrarle a su familia que son buenos. Con este tipo de mensajes lo que estaríamos haciendo es provocar que quiera alcanzar sus metas, no para sí mismo, sino para agradar a mamá y papá, con tal de que reconozcan que es digno de ellos.
  • Tu hermana tuvo 10 en el examen y tú 8
La mayoría de los padres hacen todo con la mejor intención. A los niños les duele cuando papá o mamá les rechazan diciendo “Tal niño es mejor que tú”. Soportar algo así causa en realidad mucho dolor, y ese dolor suele acompañar a los niños aun en su vida adulta (además de generar una rivalidad con quien es comparado). El niño siempre se siente mal cuando lo comparan con otro.
  • Si te portas mal ya no te voy a querer
Con una frase así el niño dejará a un lado todos sus deseos y necesidades, y estará muy atento a adivinar lo que sus padres quieran de él. Como adulto, lo más probable es que constantemente esté buscando satisfacer a la gente y viva bajo el principio de: “Quiero que me amen y para eso debo gustar y satisfacer, no escucharé mis propios deseos, sino que haré todo por cumplir los de otras personas”.
  • Eres igual a tu padre (o madre)
Esta frase deja ver claramente la relación que existe entre papá y mamá: lo infelices que se sienten el uno con el otro, y decirlo transmite al niño una gran incomodidad.
  • Si no te comes la sopa serás tonto y débil
Frases como esas son manipulación en su estado más puro, y con mucha frecuencia son usadas por abuelos y abuelas. Una expresión así puede hacer que el niño desarrolle miedos infundados.
  • ¡Vete a tu cuarto, que no te quiero ver!
Traducción: ”¡Me arruinaste la vida, desaparece!”. Como consecuencia, el niño vivirá con un profundo sentimiento de culpa ante sus padres por haber truncado su vida. Sentirá constantemente el rechazo de los demás.